AL OTRO LADO DE LA CALLE DEL OTOÑO

jueves, 18 de agosto de 2016

El vacío florece desde el estómago
como llagas abrillantadas
quiero un puente
descascarado
que junte los pedazos rotos desparramados sobre
tu cuerpo animal.

Busco la forma de depravar
mi propia piel
blanca
depurada

No somos santos inocentes que escondan
los secretos impuros.
Somos caballos salvajes que se esconden
en las hojas más profundas
del bosque aquél.

Lloran los caminos de naranjos que pudimos probar
Lloran y se revuelcan
en carcajadas terroríficas que espantan
la ignorancia que nos apresura
desde el pasado. La poesía nos corre
atareada por las responsabilidades
de hacernos sentir...
El rasguño prohibido
Uñas ya comidas y podridas

Lloran los bichos más profundos
desde el estómago vacío
gritan lloran y escupen
enfurecidos desahogan la
insaciedad se queda en mi cintura en tu boca en nuestros ojos llorando
despavoridos
perdidos desesperados
perdidos

1 comentario:

  1. Tus versos me parecen enigmaticos y también inspirados.
    "santos inocentes que escondan los secretos impuros", una idea inspirada. Y no es la única.
    Que bien que sigas escribiendo.
    Un abrazo.

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